Presentación

Wifredo Vilarich, de perfil

“Quiero expresar mi homenaje a todos los artistas que, independientemente de la escuela o tendencia estética a la que pertenecieron, aportaron su esfuerzo para plasmar en la obra de arte la vida del hombre, sus sueños, sus inquietudes y sus esperanzas.

Ellos fijaron para el futuro lo que es más inasible en la vida del hombre: su presente fugaz, el tiempo que les tocó vivir. Es ese presente que les perteneció, ese tiempo que ellos vivieron, el que revivimos hoy al contemplar su obra”.

            De “El artista y su tiempo”, W.V. 1964

Vida y obra

WIFREDO VILADRICH
1923 – 1976

Síntesis biográfica

Wifredo Viladrich nació en Buenos Aires, Argentina, el 28 de abril de 1923. Era hijo del pintor catalán Miguel Viladrich y de Ana Morera, profesora argentina de pintura.

En 1925 la familia regresó a su lugar de residencia en España. Allí Wifredo vivió su infancia en el Castillo de Urganda rodeado de estímulos artísticos y de una naturaleza imponente y grandiosa.

El Castillo de Urganda, “la Desconocida”, protectora de los caballeros andantes, tal como la menciona Cervantes en “El Quijote”, está situado en la ciudad de Fraga, Aragón, y había sido cedido por el ayuntamiento al pintor Miguel Viladrich, quien estableció allí la vivienda familiar y su taller. Proyectó además transformarlo en museo y biblioteca.

Entre 1932 y 1934 vivieron en Marruecos donde su padre pintó el retrato del Jalifa y la serie de motivos moros y hebreos. Wifredo y sus hermanos aprendieron allí a respetar y a querer a ese pueblo de otras creencias y costumbres.

De regreso en España en 1935 vivieron en Madrid y en Barcelona donde Wifredo complementó su educación formal escolar con una rica instrucción artística y exhaustivas visitas a los magníficos museos que en ellas se encuentran.

En España le tocó vivir desde los trece a los quince años las duras experiencias de la guerra civil que marcarían notablemente su obra. En 1939, horas antes de que las tropas franquistas la ocuparan, salió con su familia de Barcelona. Cruzaron a pie los Pirineos, rumbo al exilio en la Argentina.

Se radicaron en Catamarca donde Wifredo comenzó a modelar. En 1942 fue premiado en el Salón Nacional por su busto “El Guaica, muchacho catamarqueño”, realizado en 1940 cuando tenía tan solo diecisiete años.
Desde entonces no dejó de esculpir. Se especializó en retratos de tipos autóctonos. Sus obras “Chacho, el Boyero”, “Martín Fierro”, “Pacha Mama”, “Tamborilera”, “Hijo de la Tierra – Jujuy” también fueron premiadas en diferentes salones.

Desde 1944 la familia residió en Buenos Aires.
A los veintidós años concluyó su primera estatua, “Pueblo Español”, imagen de un hombre desnudo y encadenado, que adquirió en 1946 gran repercusión: Wifredo se negó a cambiarle el nombre, como le exigiera el jurado como condición para ser expuesta y premiada en el Salón Municipal. Ante esa negativa la estatua fue rechazada.

Entre sus estatuas pueden mencionarse también “Juventud en Marcha – Adelante”, “Alborada”, “Clamor de Libertad”, “Gaucho de Güemes” , “La Minera”, “La Maestra Rural”, “Sin Palabras”, “América Joven”, “Maternidad”, “Juventud Hoy”, “Liberación” y otras. Todas ellas plasmaban, en palabras del artista, “sus preocupaciones ante la vida y el mundo”.

Sus producciones además abordaban la defensa de la libertad y de los derechos del hombre (“Clamor de libertad”, “Liberación”,…), el rechazo a toda forma de opresión o dictadura ( “España encadenada”, “Pueblo español”,…), la denuncia de los horrores de la guerra (“Después del bombardeo”, “Elegía a unos soldados”,…), el alegato contra todo tipo de discriminación (“Fruto de racismo”,…), la evocación de la tierra americana, sus orígenes y su cultura (“Humahuaqueño – Indio de la quena”, “América Joven”, “Raíces”…). Plasmaban también su amor por la paz y sus esperanzas en la juventud y el futuro (“El olivo y la paloma – Los niños por la paz”, “Adelante – Juventud en marcha”, “Juventud hoy”,…).

Como Secretario General de la Sociedad Argentina de Artistas Escultores bregó por la transparencia de los procesos de premiación y adjudicación de monumentos públicos financiados con fondos estatales, impulsando la realización de concursos con presentación de maquetas “bajo lema”.

Bajo esas pautas se presentó a varios concursos y ganó:

  • el 1º premio y adjudicación del Monumento a Pueyrredón, emplazado en la Plaza Grand Bourg de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; el 2º premio por el Monumento a Güemes, en la misma convocatoria;
  • el 1º premio y adjudicación, y el 2º premio con otra maqueta, en el concurso para el Monumento al Almirante Brown, emplazado en la ciudad de Mar del Plata, entre el Casino y el Hotel Provincial;
  • el 1º premio y adjudicación del Monumento “Alas de la Patria”,emplazado también en Mar del Plata, y del cual existen réplicas en la Ciudad de Buenos Aires y en Río Cuarto (Córdoba).

Modelando y dedicado a la docencia, falleció en Buenos Aires el 13 de Mayo de 1976, a los cincuenta y tres años.

Dejó una producción escultórica de trescientas ochenta y tres obras entre relieves, estatuillas, retratos, bustos, estatuas y monumentos. También produjo varias obras decorativas en cerámica, tallas en marfil, dibujos, pinturas y murales. Muchas de ellas se encuentran en lugares públicos, museos y colecciones privadas.

El artista en su taller